
Recordando el éxito de la justicia penal en Chile, y sobre todo el prestigio de sus “Carabineros”, cuando fui Diputada Federal le pregunté al Ministro de Justicia de ese país, entre otras cosas, ¿cómo podíamos saber si la reforma penal iba a funcionar en México? ¿cómo tener la certeza de que nuestros policías realmente iban a cumplir la misión encomendada?
El Ministro me respondió: Cuando una jovencita vaya con su padre mexicano y le diga: Padre me voy a casar con un policía y aquél se sienta honrado, ese día, seguramente sabrán que sus cuerpos policiacos están cumpliendo su cometido.
Más aún, el día que aprobamos la reforma de mérito –misma que aún no ha entrado en vigor- defendí en Tribuna varios de sus puntos substanciales, pero también aproveché para contestar los señalamientos realizados por legisladores de diversos partidos políticos. Ellos, cuestionaban las atribuciones otorgadas a los policías, especialmente en materia de delincuencia organizada, señalando que éstos eran corruptos y mediocres, por lo que tenían temor de que con las nuevas facultades se pondría en peligro a la sociedad.
Yo les contesté, que en el Estado Mexicano, los diputados federales teníamos peor reputación que los policías, que estábamos por debajo de ellos en nivel de confianza, que a pesar de lo anterior a través de nuestras leyes y puntos de acuerdo tomábamos decisiones que afectaban a todos y que no entendía cómo nos atrevíamos a cuestionar a otros actores políticos cuando no éramos capaces de dotarlos de los instrumentos necesarios para dignificar su función.
Y hago mención de estas anécdotas porque justo en estas semanas que festejamos no sólo el Mes Patrio, sino el Bicentenario de la Independencia de México, se conjugan en nuestro país y estado, una serie de noticias que hablan de héroes y villanos.
Héroes, dibujados por nuestras autoridades, con historias contadas a su manera, y según su tiempo, héroes que alguna vez fueron dibujados como villanos, detenidos, encarcelados, condenados y a veces hasta ejecutados.
Las historias de villanos que hoy vivimos, han cambiado, y no sé si por pura casualidad o por operativos de seguridad pública muy bien estructurados, como se ha mencionado en diferentes medios, escuchamos que el Gobierno Federal logró la detención de “La Barbie” (Edgar Valdez Villarreal), en el Estado de México y de “El Grande” (Sergio Enrique Villarreal), aquí en Puebla, por citar sólo algunos ejemplos.
Lo que no comprendo es ¿Dónde estás nuestros cuerpos de seguridad en Puebla, que no pueden encontrar villanos? ¿Dónde está nuestra policía estatal que no detiene a los que hacen daño a nuestras familias y bienes, menos aún a los más temidos delincuentes en Puebla?
Y entiendo que antes tenían el pretexto de no tener competencia en materia de delitos del orden federal, pero ahora que la tienen, ¿Qué pasa? ¿Necesitaremos dotarlos de lentes para verlos? ¿No tendrán sentido común para seguir el camino del dinero? ¿Pensarán que en Puebla hay tanta gente tan brillante y exitosa que puede vivir derrochando dinero en la adquisición de una gran cantidad de bienes muebles e inmuebles, así como de vehículos de alta cuantía, y fiestas espectaculares, mientras la mayoría de los poblanos no tiene con qué comer? ¿O será que ven a esos delincuentes como héroes y no como villanos?
Y ni hablar de las noticias que jamás he escuchado en Puebla, como la detención y condena de funcionarios corruptos, ¿Será acaso que nuestras autoridades encargadas de la procuración e impartición de justicia, así como los órganos fiscalización y control de cada nivel de gobierno tienen la seguridad de que todos nuestros servidores públicos son héroes y no villanos? ¿Alguna vez podremos sentirnos orgullosos de nuestros elementos de seguridad pública? ¿Cambiará nuestra historia en unos meses? ¿Usted qué opina?


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Héroes y Villanos en Puebla |
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¿Y si liberamos presos y encarcelamos "gachupines"? |

¿Y si liberáramos a nuestros presos y encarceláramos “gachupines”?
Hace unos días visité la Expo Bicentenario en Guanajuato y aproveché para recorrer algunos sitios importantes de ese Estado; uno de ellos es el edificio donde se encontraba antiguamente la cárcel del pueblo, en Dolores Hidalgo, actualmente convertido en el Museo de la Independencia Nacional.
El guía que nos atendió narró que el Cura Hidalgo visitaba frecuentemente a los presos y les daba apoyo espiritual, pero que en la madrugada del 16 de Septiembre de 1810, acudió a la Cárcel de Dolores a liberarlos, para ello, quitó las llaves al alcalde, liberó a los presos y encerró en ese lugar a algunos españoles representativos, bajo la frase de “no nos queda más remedio que ir a coger gachupines”; posteriormente, se dirige a la iglesia y hace sonar la campana para reunir a todo el pueblo, declarando la guerra a la Nueva España y llamando a la población a levantarse en armas para conseguir su libertad y quitarse el yugo opresor del mal gobierno.
Doscientos años después, el 80% de los reos de las cárceles mexicanas, permanecen en prisión durante años por delitos patrimoniales cuyo monto es inferior a cinco mil pesos, en cambio, los “grandes delincuentes”, los de cuello blanco, los que controlan las grandes bandas de delincuencia organizada, y los funcionarios corruptos, están libres disfrutando ver la pobreza de millones de mexicanos.
Por eso aprovecho este mes de Septiembre, el Mes Patrio, precisamente del año en que celebramos el Bicentenario de la Independencia de México, para recordar a todos los mexicanos, que somos un pueblo libre, y que si fuimos capaz de liberarnos de los “gachupines” o “españoles advenedizos”, y de encerrarlos en cárceles, con mayor razón debemos de hacerlo con los delincuentes que están dañando a nuestras familias, denunciemos todo acto de violencia en nuestras vidas, todo acto de privación de nuestros bienes.
Aprovecho también para pedir a nuestras autoridades que además de representar la liberación de presos como parte de los festejos del Bicentenario, hagan un análisis de los expedientes de todos aquellos presos que están detrás de las rejas porque no tuvieron un abogado que realmente los defendiera, de todos aquellos que podrían estar libres con un simple trámite administrativo, de todos aquellos que robaron por hambre o por desesperación y empiecen a llenar las cárceles con los que realmente nos están haciendo daño a todos los mexicanos... y a la vista de todos.



